En esta sección iremos incluyendo algunas iniciativas vecinales para mejorar nuestro municipio, para que sean debatidas y completadas  en Asambleas. Y finalmente trasladarlas a un pleno, en forma de moción popular o cualquier otra forma de participación ciudadana. La fotografía final, son huertos urbanos en Torrejón de Ardoz, frente al Centro Cultural de las Fronteras, que los cuidan y trabajan la Asociacion EcosTj desde hace algunos años.       Este trabajo que publicamos en AMAT, sobre huertos urbanos, nos lo ha cedido Ruth Grass para su debate en asambleas y/o para que nos hagáis llegar vuestra opinión, y que finalmente, pueda llegar a ser una propuesta colectiva, de todos y todas las vecinas que quieran participar.

EXPOSICIÓN DE MOTIVOS:

 

 

La agricultura urbana es aquella que “se practica en pequeñas superficies (solares, huertos, márgenes, terrazas, recipientes) situadas dentro de los límites de la ciudad y dedicada al cultivo y/o cría de ganado menor o vacas lecheras para su autoconsumo o para la venta en los mercados locales” (FAO, 1999). Este tipo de agricultura lleva practicándose en Europa desde el siglo pasado. Países como Bélgica, Holanda, Alemania o Inglaterra llevan un siglo apoyando los movimientos que impulsan los huertos urbanos. En Francia, por ejemplo, los primeros huertos urbanos se crearon a mediados del siglo XIX con claros fines asistenciales. Ayuntamientos, como el de Ardenas empezaron a repartir terrenos baldíos, semillas y herramientas para su laboreo entre los pobres e indigentes para facilitar la alimentación familiar. De hecho, hoy la agricultura urbana supone un 30% de la agricultura mundial total. Sin embargo, las particularidades históricas de nuestro país (industrialización y éxodo rural tardíos, crecimientos urbanos que desbordan constantemente los intentos de planificación, dictadura prolongada, pervivencia del chabolismo…) impidieron que nos asemejáramos en este aspecto a otras ciudades europeas hasta entrados los años 80. En nuestro país los huertos de ocio empezaron iniciándose en riberas y zonas baldías de las grandes ciudades de forma precaria. En las últimas décadas del siglo XX miles de huertos surgieron de forma informal en los espacios donde finalizaba la ciudad, localizándose principalmente en sus intersticios periurbanos. Desde entonces hasta ahora, los huertos urbanos se han multiplicado, junto al interés por parte de las instituciones, del mundo académico a través de disciplinas como la ecología, la sociología y el urbanismo, y de los medios de comunicación. La crisis económica y el estallido de la burbuja inmobiliaria han hecho proliferar este tipo de iniciativas y experiencias ciudadanas como un modo de autoabastecimiento y recreo. Pero son muchas las ventajas de practicar la agricultura urbana:

 

  • Combate la pobreza. Un gran número de huertos urbanos se destinan a sectores de población desfavorecida (jubilados, desempleados y población en riesgo de exclusión), favoreciendo el abastecimiento de necesidades básicas e incrementando la autoestima y la motivación psico-social.

 

  • Mejora la seguridad alimentaria. Los huertos urbanos respetan el medioambiente. No se permite el uso de insecticidas ni pesticidas, con lo que genera unos productos ecológicos de calidad libres de tóxicos. Además, mejoran la salud, en tanto en cuanto favorecen la sensibilización ambiental y nutricional de niños y adultos, promueven hábitos de vida saludable, como el consumo de alimentos ecológicos, y estimulan la actividad física en el huerto.

 

  • Aumenta el protagonismo femenino, lo que ha venido a llamarse “ecofeminismo” Este reconoce que la destrucción ambiental afecta en especial a las mujeres y al conjunto de las poblaciones pobres de los países del «Tercer Mundo”. De modo que las políticas que persiguen la igualdad de género establecen una relación entre la agricultura, el respeto a la Madre Tierra y las mujeres. (Va de eso? O es que son las mujeres las que se dedican a la agricultura y es malo? Es que no lo he entendido bien en tu artículo. Mejora la biodiversidad urbana. Mejoran y vivifican el paisaje urbano, pudiéndose convertir incluso en una importante herramienta estética.

 

  • Los espacios verdes urbanos reducen la huella de carbono en las ciudades y el efecto “isla de calor”. El contacto con la naturaleza produce beneficios terapéuticos y de bienestar social, especialmente para los colectivos en riesgo de exclusión, además de fomentar el trabajo asociativo, la comunicación y la colaboración entre personas, con frecuencia de distintas generaciones, y supone una alternativa de ocia contra el estrés y el ritmo acelerado de los urbanitas.

 

  • Favorece la sostenibilidad en las ciudades por muchas razones: favorece el reciclado, muchos residuos orgánicos se utilizan para la elaboración de compost o la creación de cubiertas o acolchados, reduce el empleo de envases y bolsas de plástico, disminuye los desplazamientos a las zonas verdes alejadas que hacen de reclamo social, se mejora la calidad del aire, se recuperan zonas en desuso o degradadas y se aprovecha el agua de lluvia.

 

  • A nivel educativo, los huertos escolares permiten aprender de una manera práctica muchos aspectos de la naturaleza y la agricultura, así como las técnicas de cultivo, por lo que son una herramienta útil para la didáctica de ciertas asignaturas en el colegio, además fomentar la creatividad y la habilidad para la resolución de problemas prácticos y contribuir al desarrollo de las competencias básicas “aprender a aprender”, “social y cívica” y “competencia en autonomía e iniciativa”.

 

Las múltiples ventajas de la agricultura urbana han sido entendidas por nuestros representantes políticos y son cada vez más los ayuntamientos que se suman a estas iniciativas. Ciudades como San Fernando de Henares, Valencia, Sevilla, Barcelona o Vitoria-Gasteiz son pioneras en destinar espacios formales para el cultivo de verduras y hortalizas. Ceden parcelas de unos 50 metros cuadrados a personas que cumplen ciertos requisitos para cultivar huertos de ocio, orientados al autoconsumo. Los usuarios pagan un precio módico por el alquiler de todo lo necesario para el cultivo y la recolección (terreno, herramientas y el sistema de regadío…) Incluso los ayuntamientos ofrecen cursos de formación para el desarrollo de la actividad. Si bien es cierto que en nuestro municipio se ha hecho un gran esfuerzo por aumentar la cantidad de zonas verdes en forma de parques y jardines, la calidad del aire y la gestión de residuos sigue siendo un problema fundamental en nuestra ciudad. Con la creación de una red de huertos urbanos ayudaríamos al medioambiente, recuperaríamos zonas urbanas degradas, mejoraría la calidad del aire, disminuirían los residuos, que son destinados a compost, y, como hemos comentado antes, repercutiría positivamente en la economía familiar y en el sistema de salud. En otras ciudades ha tenido mucho éxito la construcción de un depósito de compost colectivo al que los vecinos puedan llevar los residuos orgánicos vegetales y, a cambio, reciban un pequeño saco de compost para así cerrar el ciclo del metabolismo urbano. En Torrejón de Ardoz ya son varias las asociaciones las que se dedican a practicar la agricultura urbana en las parcelas de algunos centros educativos. Docentes los usan con frecuencia como método pedagógico, y en algunos centros infantiles destinan los productos de su huerto a la alimentación del alumnado. No obstante, estos no resuelven todas las necesidades y son muchas las personas que se desplazan a nuestro municipio vecino, San Fernando de Henares, para desarrollar esta actividad. Tal y como hemos explicado en nuestra exposición de motivos, la multitud de beneficios sociales, económicos y ambientales es mayúscula y la necesidad urgente. Por eso, pedimos a la Corporación municipal a que se sume a los siguientes

 

ACUERDOS:

 

 

Que se realice un catálogo de terrenos públicos aptos para la realización de huertos urbanos ecológicos como actividad lúdica, ambiental y social en el municipio y ponerlos a disposición del vecindario para su explotación. Para fomentar este tipo de experiencias, promoverá la participación ciudadana y buscará formas de colaboración con otras administraciones, organizaciones agrícolas y sociales

Que se impulse la creación de una red de huertos ecológicos en terrenos anexos a centros culturales, sociales y sociosanitarios de titularidad pública para el uso prioritario de sus usuarios y se facilite la creación de huertos urbanos en zonas de titularidad privada, como edificios de viviendas sociales y otras comunidades de propietarios.

Establecer un reglamento que incluya una base de datos de los solicitantes y un procedimiento de adjudicación temporal consensuado con las asociaciones y colectivos interesados dando prioridad a personas jubiladas o en situación de desempleo.

Aunque supone un gasto menor para las arcas municipales, que se cree una partida presupuestaria para el desarrollo de esta actividad (cesión de semillas, cursos de formación, apoyo técnico…)

El estudio de la creación de una planta de compostaje colectiva.

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